¿Cuáles son los problemas de encías más comunes?

Los problemas de encías son la principal causa de pérdida dental en adultos españoles

Los problemas de encías son alteraciones del tejido blando que rodea y protege los dientes, y representan la causa número uno de pérdida dental en la población adulta de España. Según el Consejo General de Dentistas de España, uno de cada tres adultos en el país presenta alguna forma de enfermedad periodontal, y dos millones de esas personas tienen periodontitis severa. Las cuatro condiciones más frecuentes que trato en consulta son la gingivitis, la periodontitis, la hiperplasia gingival y la recesión gingival.

¿Cuáles son los problemas de encías más comunes?
Concepto de gingivitis. Mujer joven estirándose el labio y mostrando encías irritadas, mujer irreconocible que sufre inflamación gingival y problemas dentales, toma de primer plano, imagen recortada.

Puntos clave

  • Las encías que sangran al cepillarte son la señal más temprana de gingivitis y no debes ignorarlas.
  • La periodontitis destruye el hueso que sujeta los dientes, y esa pérdida ósea no se recupera.
  • El tabaco multiplica el riesgo de enfermedad periodontal y enmascara el sangrado, lo que retrasa el diagnóstico.
  • La recesión gingival expone la raíz del diente y genera sensibilidad al frío y al calor.
  • Casi la mitad de los españoles no sabe qué es la periodontitis, según la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA).
  • La mayoría de los problemas de encías se previenen con cepillado correcto, uso de hilo dental y revisiones regulares.

¿Qué son los problemas de encías?

Las encías forman parte del periodonto: el sistema de tejidos que ancla cada diente al hueso de la mandíbula. Cuando ese sistema se inflama o se infecta, el diente pierde soporte. Si el proceso no se detiene a tiempo, el diente termina moviéndose o cayéndose.

Lo que distingue a los distintos problemas de encías entre sí es la profundidad a la que ha llegado el daño. Algunos, como la gingivitis, afectan solo la capa superficial y son completamente reversibles. Otros, como la periodontitis avanzada, dejan secuelas permanentes en el hueso.

En consulta atiendo con frecuencia a pacientes del barrio de Buenavista y del Casco Histórico de Toledo que llegan con encías que llevan meses sangrando sin haberlo consultado, porque “no les dolía”. Esa es una de las características más peligrosas de la enfermedad periodontal: avanza sin dar señales de dolor hasta que el daño ya es considerable.

Gingivitis: la inflamación que todavía tiene solución

La gingivitis es la forma más temprana de enfermedad periodontal. Afecta únicamente al tejido superficial de las encías y no llega al hueso ni a los ligamentos que sostienen el diente. Por eso es reversible.

El mecanismo es directo. La placa bacteriana, esa película de bacterias que se forma sobre los dientes a lo largo del día, se mineraliza cuando no se elimina correctamente y se convierte en sarro. El sarro irrita el tejido gingival y desencadena una respuesta inflamatoria que hincha y enrojece las encías.

Los síntomas son bastante identificables:

  • Encías rojas o hinchadas
  • Sangrado al cepillarte o usar el hilo dental
  • Color que cambia del rosa pálido al rojo oscuro
  • Sensibilidad o ligero dolor al presionar las encías
  • Mal aliento que no responde al cepillado

Lo que no ocurre en la gingivitis es que los dientes se muevan o que el hueso retroceda. Eso es lo que la diferencia de la periodontitis.

El tratamiento es una limpieza profesional para eliminar el sarro, combinada con instrucciones de higiene que el paciente aplica en casa. En la gran mayoría de los casos, con ese protocolo las encías vuelven a su aspecto normal en dos a cuatro semanas. El pronóstico es excelente si el paciente modifica sus hábitos de higiene.

Periodontitis: ¿cuando la infección llega al hueso?

La periodontitis es la continuación de una gingivitis que no se trató. La infección ha avanzado más allá del tejido superficial y ya ha dañado el ligamento periodontal y el hueso alveolar que rodea la raíz del diente.

El Dr. Óscar Castro Reino, presidente del Consejo General de Dentistas de España, lo explica así: “las lesiones periodontales se producen por la acumulación de bacterias que ocasionan alteraciones del periodonto. Si no son tratadas, estas dolencias avanzan progresivamente, pudiendo provocar la caída de los dientes y diversas afecciones en nuestro organismo.”

En consulta, el cuadro clínico es distinto al de la gingivitis. Los pacientes con periodontitis presentan:

  • Bolsas periodontales: espacios entre el diente y la encía que superan los 3 mm de profundidad
  • Dientes que parecen más largos porque la encía ha retrocedido
  • Dientes con movilidad al presionarlos
  • Dolor al masticar
  • Mal aliento que persiste a pesar de una buena higiene

Para el diagnóstico uso el sondaje periodontal, que consiste en introducir una sonda graduada entre el diente y la encía para medir la profundidad de las bolsas. A partir de 4 mm ya hay enfermedad activa. También solicito radiografías periapicales para evaluar cuánto hueso se ha perdido y en qué zonas.

El tratamiento estándar es el raspado y alisado radicular, también llamado curetaje. Se limpian mecánicamente las superficies de la raíz por debajo de la línea de la encía para eliminar la placa y el sarro acumulados en las bolsas. En los casos más avanzados, el tratamiento requiere cirugía periodontal para acceder a zonas profundas que no son alcanzables con instrumentación manual.

Lo que no se recupera es el hueso ya perdido. Por eso el objetivo del tratamiento no es revertir el daño previo, sino detener la enfermedad y mantenerla estable con mantenimiento periodontal cada tres o cuatro meses. En pacientes bien controlados, la periodontitis tratada se estabiliza durante décadas.

Los datos son llamativos. El Consejo General de Dentistas señala que en el grupo de adultos de 35 a 44 años, entre el 24% y el 26% presenta periodontitis moderada o severa. En personas de 65 a 74 años, ese porcentaje sube hasta el 38-44%.

La relación entre periodontitis y salud general

No se puede considerar la periodontitis como un mero problema de boca. Tanto la SEPA como la Federación Europea de Periodoncia tienen constancia de su vínculo con el parto prematuro, las afecciones cardiovasculares o la diabetes tipo 2.

Y es que hay una conexión bidireccional con la diabetes: si no está bien controlada, la enfermedad empeora la periodontitis; por el contrario, una periodontitis en activo complica el control glucémico. De hecho, en mi práctica en Toledo con los pacientes diabéticos, lo habitual es que el tratamiento periodontal se integre en el plan que hacemos en común con el internista, no que sea algo aparte.

Hiperplasia gingival: ¿cuando las encías crecen demasiado?

Se define la hiperplasia gingival como un crecimiento desmesurado del tejido de las encías. Al hincharse, estas terminan por tapar en parte los dientes y hacen que parezcan más pequeños de lo que son en realidad.

Por lo general, se debe a factores como la ingesta de algunos fármacos: fenitoína u otros antiepilépticos, ciclosporina en el caso de los trasplantados o bloqueantes del calcio para controlar la hipertensión. También es habitual verla en portadores de ortodoncia fija por la placa que se va acumulando, o bien por enfermedades de tipo sistémico, entre ellas la leucemia.

Si el problema viene de la medicación, lo primero es ponerse en contacto con el médico que la recetó a ver si hay margen para sustituirla. De no ser así y la hiperplasia ha tomado una envergadura considerable, habrá que proceder a una gingivectomía, es decir, extirpar quirúrgicamente el exceso de tejido con anestesia local. Pero ojo, sin un buen control de la placa después de la intervención es muy fácil que vuelva a aparecer.

Recesión gingival: la raíz al descubierto

Se produce una recesión gingival cuando la encía se va retirando hacia la raíz y deja al descubierto un tramo del diente que de otro modo quedaría oculto. El problema es que, al no contar con el esmalte de la corona para protegerla, esa parte de la raíz expuesta termina siendo sensible a las inclemencias del frío o del calor, así como a los ácidos de la comida.

Las causas más habituales son:

  • Enfermedad periodontal no tratada
  • Cepillado agresivo o uso de cepillos de cerda media o dura
  • Bruxismo (apretamiento o rechinamiento dental)
  • Raíces con posición prominente dentro del hueso
  • Ortodoncia que desplaza los dientes fuera del volumen óseo disponible

La pregunta que más repite el paciente es si la encía vuelve a crecer sola. No lo hace. El tejido gingival perdido no se regenera por sí mismo.

Las recesiones leves con tejido queratinizado suficiente se estabilizan controlando la causa: corregir la técnica de cepillado, tratar el bruxismo con una férula oclusal, o ajustar la mecánica de ortodoncia. Las recesiones moderadas a graves en zonas estéticas son candidatas a cirugía plástica periodontal. La técnica más usada actualmente es el injerto de tejido conectivo subepitelial, que traslada tejido del paladar para cubrir la raíz expuesta. Los resultados son predecibles y estables a largo plazo cuando la cirugía la realiza un periodoncista entrenado en esta técnica.

El Dr. Alfonso Gil, periodoncista que presentó la técnica VISTA en el simposio conjunto de SEPA y la Sociedad Italiana de Periodoncia, la describe como “mínimamente invasiva” y destaca que “proporciona importantes ventajas biológicas, como la preservación de la vascularización y la mejora de la cicatrización.” Se aplica en recesiones múltiples y tiene la ventaja de tratar arcadas completas en una sola intervención.

¿Cómo prevenir los problemas de encías?

Con tres buenos hábitos se puede prevenir la mayor parte de los casos de gingivitis y periodontitis:

En primer lugar, el cepillado. Debe ser dos veces al día con pasta fluorada y unos movimientos delicados a 45 grados apuntando a la encía; no hay que hacer fuerza en exceso porque, más que limpiar, lo único que se consigue es dañar el tejido.

Luego está el hilo dental o los cepillos interproximales de uso cotidiano. El cepillo normal no llega a los huecos entre los dientes y es precisamente ahí donde suele originarse la gingivitis.

Y por supuesto, una visita al dentista cada medio año para una revisión de rigor y una tartrectomía que quite el sarro que en casa no se puede eliminar.

El tabaco es sin duda el factor de riesgo que más altera la salud de las encías. Un fumador tiene mayores probabilidades de padecer periodontitis y su organismo responde peor al tratamiento; además, el cigarro oculta el sangrado de la encía y complica el diagnóstico, por lo que estos pacientes requieren un seguimiento más estrecho.

En el caso de diabéticos, personas con enfermedades autoinmunes o aquellos cuya medicación incide en las encías, hacerse un control periodontal ya forma parte de su atención médica habitual.

¿Cuándo consultar con tu dentista?

Pide cita si:

  • Tus encías sangran al cepillarte o usar el hilo dental con regularidad
  • Notas que tus dientes parecen más largos que antes
  • Tienes sensibilidad al frío o al calor en uno o varios dientes
  • Algún diente presenta movilidad
  • Tienes mal aliento que no desaparece con el cepillado

Ninguno de estos síntomas desaparece por sí solo ni con mejoras en la higiene doméstica. El sangrado que ocurre con el cepillado suave o de forma espontánea es una señal de enfermedad activa.

Si estás en Toledo, puedes solicitar una revisión periodontal en Densaldent (Ronda de Buenavista, 45). La exploración incluye sondaje periodontal completo y, si hace falta, radiografías para evaluar el estado del hueso de soporte.

Aviso médico

Este artículo tiene fines informativos y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional de la salud bucodental. Si presentas alguno de los síntomas descritos, consulta con tu odontólogo o periodoncista. El Dr. Mauricio Ospina atiende en Clínica Densaldent, Ronda de Buenavista 45, Toledo.

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